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Vaphely es un personaje creado por "Studio Gaman" la cual se centra en crear playlist para varias ocasiones o momentos (historias); y traducir canciones de varios géneros musicales.


Vaphely Mori

Rogerem es una banda que conocí, como muchas otras, por una recomendación de Spotify. No fue una conexión inmediata ni una catarsis sentimental, simplemente guardé dos de sus canciones en una playlist y continúe con mi vida. Tiempo después, al recomendar música a un amigo basándose en sus gustos (y lo pretencioso que soy por siempre recomendar alguna banda emergente) fue ahí cuando volví a Rogerem. En este segundo acercamiento pude disfrutar y conectar de mejor manera. Lo que antes había pasado desapercibido empezó a tomar forma.

Las canciones de Rogerem no prometen respuestas claras. Hablan desde la duda, del error, del amor que no encaja, de una nostalgia abrumadora y de la rabia que se ríe de sí misma. Mezclan metal con ternura, de un grito desesperado para una confesión banal a susurrar sus emociones más profundas con vergüenza, caos con momentos de una honestidad casi incómoda.

Con el tiempo, uno entiende que esas letras, que siempre aluden a un pasado “mejor” y emociones tan fuertes que parece irónico que hayan sido reprimidas, funcionan como cápsulas de memoria. Guardan épocas, miedos, formas de sentir que ya no somos, pero que nos construyen y definen nuestro presente. Como esa hamburguesa del 2021 que hoy recordamos con cariño no porque fuera la mejor, sino porque fue parte de un momento que ya no existe.

Detengámonos un momento en esa imagen de la hamburguesa del 2021. Si la analizamos con frialdad, quizá no era una obra maestra culinaria, probablemente era aplastada, grasosa e insípida. Por lo tanto, no la recordamos por su sabor, sino porque funciona como un ancla temporal, es regresar a una atmósfera irrepetible, a una conversación inconclusa o a la compañía de personas que ya no caminan a nuestro lado.

Con las canciones de Rogerem sucede este mismo fenómeno. Lo que para un crítico purista podría parecer un error de producción o una letra torpemente melancólica, para el oyente se convierte en la textura exacta de una época vivida. A Rogerem se le escucha para reconocerse en lo que incomoda, en lo que duele, en un grito que está a punto de llorar y en aquello que no salió como esperábamos.

Muchas veces, los recuerdos del amor son idealizados o platónicos, juzgar la validez de ese argumento, depende de cada uno. Lo que sí es cierto, es que Rogerem lo hace de una forma que es imposible no recordar a alguien o algo. Sus melodías actúan como un resorte involuntario hacia el pasado. Sin embargo, no se trata de sufrir por lo que no fue, sino de comprender que ese recuerdo es parte de un proceso de crecimiento. Recordamos no para quedarnos anclados en el ayer, sino para entender cómo esas vivencias nos afectaron y cómo, aunque esas personas ya no estén presentes, moldearon a quien somos hoy.

Es música para reconocerse en la incomodidad y en lo fallido. Cerrar el ciclo con esta banda no significa olvidarla, sino resignificar, entendiendo que el arte crece con nosotros. En una escena donde muchas propuestas apuestan por el impacto rápido o por la repetición de fórmulas ya probadas, Rogerem se permite explorar, mezclar y construir a su propio ritmo. Su fortaleza no radica en gustar de inmediato, sino en la difícil tarea de permanecer en la memoria.

—Draxcer
También lo subí a Instagram :p por si quieren darle cariño:
www.instagram.com/p/DStF8ybEckC/?utm_source=ig_web…

5 months ago | [YT] | 6

Vaphely Mori

Hoy cambiamos de icon por primera vez en la historia del canal xd.
Arte del gran Alpharius: www.instagram.com/dk_art_23

8 months ago | [YT] | 1

Vaphely Mori

Conocí a 380 “Tres ochenta” mientras armaba la playlist que hago todos los años. No estaba buscando nada en particular, solo dejándome llevar por recomendaciones y algoritmos, cuando apareció Sin parar. Una canción de apenas dos minutos, pero que me descolocó por completo. Gritos (o gemidos, no literalmente), insultos, y una energía tan sucia como encantadora. Fue extrañamente refrescante encontrarme con un rock así directo, acelerado, visceral. Suena adolescente, pero no inmaduro; suena sucio, pero está lleno de intención.

Uno siente como las canciones se grabaron en un sótano arequipeño, con eco de paredes húmedas, olor a puchos (cigarros) recién apagados, y ese aire de encierro pandémico donde uno se ve obligado a convivir con sus peores emociones. 380 es Perú, sí, pero también es el rock suelto, antisistema y emocional que se niega a morir. En sus letras, el resentimiento y la ironía conviven con el deseo de huir, amar o simplemente webiar. Hay algo profundamente pandémico en todo (el cansancio de las reglas, la soledad expresada a gritos, el despecho sin procesar, el rechazo a los ideales del adulto promedio).

Dentro de ese universo desordenado que propone “380”, hay una canción que destaca de forma brutal “Hombres”. Desde su primer verso, la canción es un vómito emocional sin pausa, sin diplomacia. Una voz femenina (una cualquiera que podría ser mi prima si se lo propone) está cansada. Cansada de que le mientan, de que le vendan la imagen del hombre sensible que al final resulta ser igual que «todos los demás». El que se queja del machismo pero lo reproduce con cada gesto. El que pinta sus uñas, usa rosa, canta bonito… pero sigue viendo a las mujeres como objetos de consumo.

Pero lo que hace especial a “Hombres” no es solo su rabia, es su contradicción. A mitad de la letra, cuando ya parece que el discurso es firme y definitivo, se cuela una línea que lo resquebraja todo: «Porque siempre te voy a besar / a escondidas y sé que está mal». Y ahí está el nudo. La herida no está cerrada. El desprecio y el deseo coexisten.

La canción avanza como una discusión interna, donde una parte de ti quiere cortar todo de raíz y la otra sigue enganchada a lo que fue, o a lo que podría haber sido. Y justo cuando parece que el grito final se ha soltado, entra algo inesperado: un momento lento, casi como una pausa post-llanto. Se escucha un audio real, un audio que pudo ser de cualquier relación, una conversación relajada, con risas y voces cálidas. Como si después de escupirle todo en la cara, aún queda espacio para extrañar. Y eso... duele más que cualquier insulto.

Ese audio no es un adorno, es el corazón real de la canción. El silencio después del grito. La evidencia de que a veces no basta con saber que alguien no te hace bien. Porque el cuerpo, la memoria y el corazón no siempre están sincronizados. 380 Se planta en medio del ruido emocional y nos deja ahí, sin mapa, sintiendo. No hay moraleja. Solo humanos rotos, llorando y odiando al mismo tiempo.
El resto del repertorio es igual de crudo, pero cada canción tiene su propio matiz. Algunas son irónicas, como aquella que toma la voz de un adulto ofendido por la “generación Z”. Otras, como la carta desesperada a un ex, donde mezclan lo visceral con lo patético. Esa es la fuerza de 380 hacen de la contradicción un estilo. Desprecian el amor y lo mendigan; rechazan la autoridad y a veces la imitan; atacan el sistema pero se preguntan si el problema son ellos. Hay punk, hay indie, hay rock de garaje, pero sobre todo hay verdad, una verdad emocional, contradictoria, llena de ruido, una verdad que solo se siente si crecemos con redes sociales, con ansiedad, y con un futuro que se siente cada vez más ridículo.

Desde Quito, a veces siento que nuestra región está más unida por el caos que por la paz. Y bandas como 380 lo demuestran mejor que cualquier tratado cultural.
-Draxcer
También lo subí a Instagram :p por si quieren darle cariño:
www.instagram.com/p/DM6KLRUxk7A

9 months ago (edited) | [YT] | 8

Vaphely Mori

Estamos Perdidos “Una forma distinta de mandar todo a la mierda”
Hace algún tiempo que sigo de cerca a la banda Estamos Perdidos. No he tenido el privilegio (xd) de verlos en vivo todavía. Justo el último evento que dieron acá me lo perdí por una de esas ironías de vivir en Quito, me habían robado el teléfono y estaba aún sicosiado (con miedo).
Lo curioso es que, siendo yo también de esta ciudad, no los descubrí por un flyer (panfleto) en una esquina de la gran Universidad Central ni por un amigo músico. Los conocí —como ya pasa con muchas cosas hoy por hoy— por un video de TikTok. Era una recomendación casual, alguien en el ya viejo conocido por el alma quiteña: el metro, habló por unos segundos y luego sonó “Mil veces agosto”. No encontré el video otra vez, pero ya no hizo falta. Fue un antes y un después en cómo sentir la música.
Hay bandas que uno escucha con la cabeza, bandas que uno escucha con los pies. Estamos Perdidos es una banda que se escucha con el estómago. No hay una intención pulida, no hay pretensión de perfección. El nombre es una declaración en sí mismo. Como si estar perdido no fuera tanto un estado negativo, sino una especie de punto de partida. Sus letras no pretenden consolar, y eso es precisamente lo que las vuelve cercanas. En lugar de vendernos la promesa de que todo va a estar bien, simplemente nos acompañan en el desastre. Yo te podría jurar que, algunas cosas nacen desde el contexto que las hizo posibles, y Quito —con su ruido, su lluvia, su rabia acumulada— está presente en cada nota.
Musicalmente, la banda se mueve entre géneros sin despeinarse. Hay momentos donde me recuerdan a otras propuestas del otro lado del río como Perfecto Miserable, y otras veces a un viejo conocido en mi estantería: Flix Pussy Cola, banda con la que incluso tienen una colaboración que, para mi sorpresa, toma un rumbo totalmente distinto al que esperaba. En algunas canciones coquetean con el post-punk, en otras bajan la guardia y se acercan al rock más crudo. Pero más allá de las etiquetas, escucharlos es entrar en un cuarto mal ventilado, con olor a cigarro, lleno de pensamientos que no se dijeron en su momento. Y esa atmósfera, más que cualquier género, es lo que los hace únicos.
Desde mi lado como futuro maestro de lenguaje de mi bello Ecuador, me fascina cómo sus letras son como garabatos emocionales, pensamientos a medio camino entre lo que se quiere decir y lo que duele demasiado para nombrar. No hay adorno; hay impulso. No hay mensaje cerrado; hay heridas abiertas. Y por eso funcionan. Porque en un mundo que nos exige siempre claridad, esta banda se atreve a hablar desde el ruido.
Estamos Perdidos no es para cualquiera, y eso también es parte de su encanto. No buscan agradar. Y a veces, lo único que necesitamos es que alguien ponga en palabras lo que no podemos nombrar. Incluso si esas palabras llegan rotas, o con el volumen al máximo.
-Draxcer
También lo subí a Instagram :p por si quieren darle cariño:
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10 months ago | [YT] | 3

Vaphely Mori

Este año tengo muchas cosas planeadas, espero les guste :3 //
This year I have many things planned, I hope you like it <3

3 years ago | [YT] | 1